Aquellos que siguen la política en la Comunidad Valenciana saben que una de las personas con mayor visión política que en este momento ejerce en la Comunidad se llama Rafael Blasco Castany y, por lo tanto, a nadie le debería de extrañar que el President Camps, que desde el principio de sus gobiernos ha confiado en Rafael Blasco para dirigir distintas consellerias, en la actualidad le haya sumado a su responsabilidad como Conseller de Inmigración y Ciudadanía la de Portavoz del Grupo Parlamentario del PP en Les Corts.
Francisco Camps sabe como Presidente de la Comunitat y Presidente del PP de la Comunidad Valenciana, que lo más importante es que su partido tenga cada vez un mayor respaldo social y como en la actualidad se había generado una situación de crisis, ha recurrido, con el correspondiente respaldo de la dirección nacional, a buscar a una persona que aporte toda su experiencia para salir del túnel en el que estaba metido su partido.
Es digno de resaltar que el nombramiento de Rafael Blasco no sólo ha sido apoyado por la dirección nacional y por los hombres importantes del PP en la Comunidad Valenciana, sino que tanto en el Comité Ejecutivo Regional como en el Grupo Parlamentario el apoyo ha sido unánime y muy sincero, como demuestran los minutos de aplausos que su nombramiento originó.
A los que no les ha hecho ninguna gracia el nombramiento de Rafael Blasco es a la oposición, pues antes de que ni tan siquiera el señor Blasco haya tomado ninguna decisión, seguramente por el amplio conocimiento que tiene de las situaciones políticas actuales y pasadas, así como del comportamiento de la inmensa mayoría de la clase política de la Comunidad Valenciana, ya han empezado a cuestionar no sólo su nombramiento, sino sus posibles futuras actuaciones.
No cabe duda que el espectáculo en Les Corts va a cambiar de escenario de manera radical, pues no es lo mismo ver al señor Luna enfrentado con el señor Costa, que enfrentado con Rafael Blasco, y que conste que esta comparación no quiere ser un demérito para Ricardo Costa que ha cumplido muy bien durante muchos años sus responsabilidades en Les Corts, sino simplemente la constatación de la diferencia de conocimientos personales y estratégicos que el señor Blasco tiene sobre el resto de los parlamentarios valencianos.
El segundo nombramiento, o quizás el primero, que el President Camps ha realizado es el de Antonio Clemente como Secretario General del PPCV y es curioso que sobre este nombramiento no se haya hecho ningún tipo de comentario, ni tan siquiera de valoración.
Tanto los miembros del PP, como de la oposición, saben que Antonio Clemente es ante todo una persona muy próxima a Francisco Camps, como ha demostrado cada vez que el President le ha pedido que asumiera cualquier tipo de responsabilidad.
Creo que nadie que conozca a Antonio Clemente le habrá oído nunca decir una palabra más alta que otra, ni perder las formas, pero también tendrán que reconocer que es una persona que además de su lealtad al President Camps tiene unas fuertes convicciones que sabe expresar y defender dónde y ante quien haga falta.
Lo que realmente esperamos todos los miembros de la Comunidad Valenciana es que de todo lo pasado hasta ahora, tanto el PP como los partidos de la oposición hayan aprendido algo y que estos nuevos nombramientos den paso a una nueva etapa en la cual desaparezca la crispación y que los partidos políticos se dediquen realmente a intentar mejorar el nivel y la calidad de vida de los habitantes de la Comunidad Valenciana, aunque para eso en determinados momentos tengan que hacer concesiones que permitan llegar a ese consenso imprescindible para empezar a resolver los graves problemas que en la actualidad se están viviendo en esa Comunidad.
Lo primero que es necesario explicar es que aunque en el título ponga “variante valenciana del caso Gürtel”, realmente eso no es cierto porque la única derivación que hubo del caso Gürtel, que tenía repercusión en la Comunitat Valenciana consistía en una acusación de cohecho impropio al President Camps y tres personas más, que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana decidió que no había causa y, por lo tanto, lo archivó.
Esta teórica nueva variante del caso Gürtel, para lo que sí que ha servido es para demostrar a los valencianos y a todos los españoles, que en la Comunitat Valenciana hay un presidente con autonomía para tomar decisiones, avalada por una mayoría absoluta y con un apoyo creciente de los valencianos.
Otra cuestión que también se ha puesto de manifiesto es que el President Camps sabe con total seguridad que nadie en el Partido Popular ha hecho nada ilegal, ni se ha enriquecido, y que además el presidente defiende y confía en su equipo por encima de cualquier presión o información interesada. Efectivamente, a nadie le han acusado de ninguna ilegalidad, pero el President también ha dejado claro que, llegado el caso, no le temblaría la mano para tomar las decisiones que considere oportunas.
Estos días estamos viviendo un nuevo episodio de cómo el poder mediático intenta influir de tal forma que condicione cualquier tipo de actividad política.
Los medios de comunicación se han dedicado con profusión a hacernos llegar unas informaciones, sino sesgadas, por lo menos sí parciales, que hacen que cualquier lector que no tenga muchas ganas de pensar y analizar, llegue a la conclusión de que el PP de la Comunitat Valenciana y especialmente sus máximos responsables han permitido, cuando no han colaborado, en una financiación ilegal de su partido.
Como no podía ser de otra forma, y pese a que no se conoce ni en su totalidad ni con exactitud el contenido del informe policial, que como antes comentaba algún medio de comunicación nos está filtrando con una cadencia que lo último que podemos pensar es que sea casual, son muchos los responsables políticos, tertulianos e incluso ciudadanos de a pie que rápidamente han tomado partido.
Aquellos que defienden que no hay causa judicial y la presunción de inocencia, máxime cuando la información sobre la cual se está opinando está totalmente dirigida, creen que la actuación de los responsables del PP en la Comunitat Valenciana ha sido correcta, pero hay muchos otros que bien porque le tienen ganas al PPCV, bien porque le tienen ganas a alguno de los que han sido citados en las conversaciones, bien porque le tienen ganas a Francisco Camps, dan por cierto que ha habido una actuación incorrecta y que, por lo tanto, el President Camps no sólo tiene que cortar cabezas, sino incluso plantearse muy seriamente su dimisión.
Ante esta ultima situación, es ante la que Francisco Camps ha demostrado que sabe lo que quiere y que tiene muy asumidas cuáles son sus responsabilidades.
El President Camps ha manifestado que fue elegido por el pueblo valenciano para liderar un proyecto y que él se siente responsable con ese mandato y con ese pueblo.
Además de las manifestaciones, con los hechos ha demostrado que en el Gobierno valenciano y en el PP de la Comunitat Valenciana, por encima de cualquier ingerencia, el que manda es él.
Se podrá estar o no de acuerdo con la estrategia que el President Camps viene desarrollando desde hace algunos meses, pues el número de criticas y de voces que le han demandado más proactividad han sido muchas, pero su estrategia de no tener ninguna duda de su inocencia y una total seguridad en que la justicia le dará la razón, es la que sigue anteponiendo a cualquier otra propuesta o reflexión.
De acuerdo con esos principios, el President Camps ha sido capaz de transmitir al PP nacional, e incluso al señor Rajoy, que en la Comunitat Valenciana el responsable del proyecto del PP y del actual Gobierno es él y que, por lo tanto, asume en primera persona las responsabilidades de lo que aquí pasa y eso significa que las decisiones no se las impone nadie, sino que las toma él.
El razonamiento del President Camps es bastante sencillo. En este momento, de manera resumida se puede decir que el problema tiene tres campos distintos y complementarios: el judicial, el mediático y el político.
Con relación al campo judicial, hasta el día de hoy no le ha ido nada mal al señor Camps, pues da la impresión que esa parcela le es favorable.
Con relación al campo mediático, da la impresión de que el señor Camps tiene asumido que esa parcela la tiene perdida y, por lo tanto, no entra ni tan siquiera a corregir ni desdecir las múltiples opiniones que en los medios de comunicación se están vertiendo.
Con relación al campo político la situación es la más interesante, pues el señor Camps ha dejado bien claro a todo el mundo, incluido su partido, que la responsabilidad política es total y absolutamente suya y que los únicos que le pueden juzgar son los miembros de la Comunitat Valenciana, los cuales, en 2011 emitirán un veredicto respecto a si consideran que su actuación ha sido correcta, en cuyo caso le renovarán o ampliarán la confianza, o si consideran que se ha equivocado, en cuyo caso lo enviarán a la oposición.
Muy seguro debe haber estado Francisco Camps en sus conversaciones con el PP nacional, cuando éstos, voluntaria o porque no les ha quedado más remedio, han admitido que el que manda en la Comunitat Valenciana es Paco Camps y, por lo tanto, es él quien debe decidir con quien cuenta o no para continuar su proyecto hasta 2011.
Da la impresión que ni en el peor de los escenarios, el PP de la Comunidad Valenciana, con el señor Camps y el señor Costa a la cabeza, pudieran pensar que el juez José Flors si no sobreseía la parte valenciana del caso Gürtel, al menos la archivaría.
Algo que llama poderosamente la atención es que mientras María Dolores de Cospedal, en nombre del PP, sigue confiando en la justicia y defendiendo la presunción de inocencia, el señor Camps y el señor Costa se limitan a decir que van a presentar un recurso de apelación solicitando el archivo de la causa, ya que, según ellos, “las acusaciones vertidas no han sido probadas ni siquiera en el auto”.
En la actualidad la situación se ha simplificado bastante, pues en ningún momento se plantea que pueda haber ninguna irregularidad por parte de la Administración de la Generalitat Valenciana, ni mucho menos que haya habido ninguna financiación irregular del PP.
Lo que según el juez Flors da motivo a que el caso siga el proceso normal, es decir, que se inicie la fase de instrucción e investigación para determinar si finalmente se les procesa ante un jurado o no, es que ninguno de los cuatro imputados ha podido demostrar, según las pruebas presentadas, que sí pagó los trajes, mientras que esos pagos sí da la impresión que se puedan atribuir a las empresas de Correa y Álvaro Pérez.
De acuerdo con todo lo anterior y como en el Código Penal existe el articulo 426, que a partir de ahora empezará a ser famoso, y que básicamente dice que la autoridad o funcionario público que admitiera dádiva o regalo que le fuere ofrecido en función de su cargo, aunque eso no conlleve ningún acto contrario a ley, podrá ser condenado entre 3 y 6 meses, el juez ha decidido continuar con el proceso.
Si se probara, lo cual parece prácticamente imposible, que además de haber recibido la dádiva, hubiera incurrido en el delito de cohecho, es decir, hubiera recibido un regalo como recompensa de algo ya realizado, en este caso el asunto se complicaría, pues la pena acarrearía la suspensión de empleo o cargo público.
¿No sería mucho mejor para la imagen (que no para la presunción de inocencia que todo el mundo le atribuye) del President Camps que en vez de estar pendiente de lo que va ocurriendo, adoptara una actitud proactiva?.
El President Camps no debería olvidar que hace escasamente unos días, con la rama valenciana del caso Gürtel en plena ebullición, la sociedad valenciana le dio un respaldo muy importante en las urnas y, por lo tanto, no sería descabellada la idea de que esa confianza que la sociedad de la Comunidad Valenciana ha demostrado en él, se la demostrara también él a la sociedad valenciana, hablándole con la claridad y transparencia que de él se espera.
En economía está demostrado que el que no hace sus deberes cuando le toca, acaba teniendo problemas. Una constatación clara de esta teoría es la situación actual de España, que de estar en la Champions League de la economía y casi a punto de superar a Francia, ha pasado a ser el país que más paro tiene de toda la UE.
Negar la existencia de la crisis y creer que se podía mantener la percepción que permitía tanto al Estado como a las personas vivir por arriba de sus posibilidades, ha demostrado que no sirve más que para empeorar la situación, pues en vez de adoptar en su momento las medidas para tratar de evitar o minimizar la crisis, éstas se han adoptado tarde y precipitadamente.
Somos muchos los que defendemos que exactamente igual que ocurre con la gestión económica, ocurre con la gestión política, es decir, que lo inteligente es, cuando las cosas van bien, prever y prepararse para cuando las cosas no vayan tan bien o vayan mal.
Un ejemplo claro de lo que no se tiene que hacer en cuanto a la gestión política, lo hemos vivido en la Comunitat Valenciana, pues el todopoderoso PSOE de los años 80, hace ya más de 15 años que no gana una elección y lo peor es que los resultados cada vez le acompañan menos.
Aún deseándole lo mejor al nuevo secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, todo el mundo coincide en que es muy difícil que en plena crisis de proyecto, de organización, de militantes, en una palabra, de partido, pueda encontrar las soluciones adecuadas que le permitan recuperar la confianza del electorado.
Si cuando el PSOE ganaba todas las elecciones, en vez de mirarse el ombligo y dedicarse a repartirse cargos y prebendas, se hubiera puesto a trabajar para ampliar las bases y el número de militantes, posiblemente la situación sería otra.
El PP, que en los primeros años de la democracia en la Comunitat Valenciana lo pasó francamente mal, sí que fue capaz de aprender algunas cosas y de hecho en la actualidad tiene casi 100.000 militantes y en las últimas elecciones le ha sacado 15 puntos de diferencia al PSPV-PSOE.
Lo que ocurre es que no siempre las experiencias de los demás somos capaces de aplicarlas a nosotros mismos, y en la actualidad se corre el riesgo de que el PP de la Comunitat Valenciana haya llegado a tal grado de autocomplacencia que se olvide de sus compromisos y su proyecto y se dedique a vivir de las rentas.
La situación en 2009 no tiene nada que ver con la del 2007 y, por lo tanto, el President de la Generalitat tiene que ser consciente de que si quiere seguir aumentando el número de militantes, simpatizantes, en una palabra, de votos, necesita disponer de un Gobierno que sea capaz de analizar y plantear soluciones a los actuales problemas que la sociedad de la Comunitat Valenciana tiene.
Hace algún tiempo que al Gobierno de esta Comunidad da la impresión que le falta chispa y, por lo tanto, ha llegado el momento de que el President concrete esa remodelación de su Gobierno que le permita afrontar la segunda parte de la legislatura con las máximas garantías.
El problema que se puede plantear es que como la situación del PP es inmejorable, el President no considere adecuado hacer un cambio en profundidad mediante una remodelación de las Consellerias y poniendo al frente de las mismas a nuevas personas con nuevas ideas, que permitan demostrar que el PP sí que sabe cuales son los problemas que existen en la Comunitat Valenciana y cómo resolverlos.
La falta de decisión y compromiso en los momentos mas gloriosos es lo que al PSPV-PSOE le costó estar donde está en la actualidad y, por lo tanto, sería interesante que los actuales responsables políticos del PP no olvidaran esas situaciones y, desde luego, no se conformaran con operaciones de maquillaje.
Los datos siguen revelando que la situación económica de España es francamente preocupante, ya que nuestra productividad disminuye, nuestro paro aumenta y la financiación necesaria para el normal desarrollo de la actividad económica no aparece.
Ante este panorama no hay recetas mágicas, pero lo que sí que es evidente es que algo hay que hacer, y desde luego sería conveniente que lo que se hiciera formara parte de un paquete de medidas, todas las cuales fueran coherentes entre sí y, sobre todo, coherentes con una misma idea respecto a cómo salir de la crisis.
Precisamente esto último es lo que da la impresión de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero no tiene claro, pues se podría admitir que sus medidas pasen por subir los impuestos o por bajarlos, pero lo que no es admisible es que en menos de ocho horas se discuta en el Congreso una serie de medidas que inicialmente iban en un sentido y al final acaban justo en el opuesto.
Elena Espinosa y el actual equipo económico, llevan algunas semanas explicándonos que para poder mantener el gasto social es imprescindible subir los impuestos, pero da la impresión de que no deben estar muy seguros de lo que dicen cuando a las 10 de la mañana en el Congreso pactan con IU gravar las rentas más altas, es decir, subir los impuestos, y a las 6 de la tarde del mismo día retiran sus propuestas olvidándose de todos los motivos y justificaciones por los cuales habían hecho esa propuesta por la mañana.
El Gobierno de Zapatero nos tiene muy acostumbrados a informarnos y a poner como ejemplo lo que se hace en otros países, siempre que coincida con lo que ellos quieren hacer, y así poder justificar la bondad, o incluso modernidad, de lo que quieren imponer en España.
Es curioso que en este momento nadie del equipo económico del Gobierno, ni sus medios afines, hayan analizado y tomado nota de la decisión que el Parlamento alemán ha adoptado como medida para salir de la crisis económica y que consiste, ni más ni menos, que en bajar los impuestos para el próximo año a las personas físicas y a las empresas en la nada despreciable cantidad de 13.000 millones de euros.
Visto que el Gobierno español no tiene muy claro qué es lo que debe hacer para salir de la crisis, sería conveniente que, como ha hecho en otras muchas ocasiones, estudiara lo que se está haciendo en Alemania y, dejándose de fundamentalismos y sectarismos políticos, analizara con coherencia y objetividad las medidas que allí se han aprobado, por si también fuera beneficioso para nuestro país aplicarlas aquí.
Hace algunos días el Institut d’Estudis Catalans (IEC), eligió nuevamente como presidente, para un periodo de cuatro años, a Salvador Giner.
No se si lo han elegido presidente por tener unas posiciones fundamentalistas en lo que refiere a la lengua catalana o precisamente por haber sido elegido presidente del IEC, se ve obligado a hacer unas manifestaciones que, desde luego, alejan cualquier posibilidad de intentar llegar a acuerdos admisibles por ambas partes.
Expresiones como “me preocupa mucho que se pueda fomentar el secesionismo con la creación de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), una academia especializada en el valenciano, cuando es la misma lengua que el catalán,” o que “la AVL es una construcción política del Partido Popular de la Comunitat Valenciana” o “me reuniría con la presidenta de la AVL siempre que me lo pidiera y que previamente ésta reconozca la autoridad superior del IEC”.
Seguramente, los representantes del IEC en el País Valenciano no han debido informarle al señor Giner que, por ejemplo, los miembros de la AVL son elegidos por Les Corts, que es donde reside la soberanía y representación de todo el pueblo valenciano, o que tenemos un Estatuto de Autonomía que dice con claridad que este territorio se llama Comunitat Valenciana.
Pero aún siendo grave todo lo anterior y desde luego no colaborando para que todos aquellos que llevan muchos años intentando que el tema del valenciano no sea un problema, sino una oportunidad, y que cada día se use más, no sólo de manera coloquial sino en todas las instituciones y estamentos, lo que es aún más grave es la interpretación que hace respecto a temas como, por ejemplo, el Corredor Mediterráneo.
Según el señor Giner, hay motivos para empezar a estar contentos porque, por ejemplo, el Gobierno valenciano se ha empezado a dar cuenta de la importancia del Corredor Mediterráneo y que, por lo tanto, espera que esa política de conjunto y cooperación que la economía necesita, prevalezca también en la lengua. ¿Quiere esto decir que si la Comunitat Valenciana trabaja junto con Cataluña para defender y conseguir el Corredor Mediterráneo está reconociendo la célebre unidad de la lengua catalana, es decir, esa entelequia llamada Països Catalans? o ¿Quiere esto decir que si no se reconoce la unidad de la lengua, Cataluña y la Comunitat Valenciana no van a poder cooperar en temas que permitan mejorar las infraestructuras? .
Como se puede ver, posicionamientos y declaraciones como las del señor Giner nos retrotraen al siglo pasado.
Al señor Giner alguien debería hacerle una reflexión respecto a que prácticamente ya han pasado diez años del siglo XXI y que, por lo tanto, ni las situaciones políticas, ni culturales, ni económicas, son las del siglo pasado y que lo que hay que hacer es buscar lo que nos une y trabajar en conjunto y no tratar de buscar lo que nos separa, pues eso ha demostrado a lo largo de la historia que no conduce a nada y que, además, no da buenos resultados.
Una vez concluye el proceso electoral llega el momento en el cual no sólo hay que analizar los resultados de las urnas, sino, sobre todo, las actitudes y posicionamientos de los responsables de los distintos partidos.
Pese a que algunos siguen sin quererlo admitir, los resultados demuestran que realmente en España se está produciendo una inversión en la intención de voto, es decir, los españoles han dejado de desconfiar en el PP y empiezan a creer que sí que puede volver a gobernar mediante la única forma que eso se demuestra, que es mediante los resultados de las urnas.
Analizando los resultados de estas elecciones y comparándolos con los de las elecciones europeas de 2004, que son con los que realmente se deben hacer las comparaciones, el PP ha pasado de estar 2,25 puntos por debajo del PSOE a sacarle 3,75 puntos, y lo que es más importante, en 2004 hubo 348.000 españoles más que votaron al PSOE que al PP, mientras que en 2009 ha sido al contrario, pues el PP ha conseguido 585.000 votos más que el PSOE. Prácticamente de elección a elección ha habido un millón de españoles que han dejado de votar al PSOE para pasar a votar al PP.
Pero aún siendo significativo el análisis de los resultados, que como siempre los distintos partidos políticos tratarán de minusvalorar o de exagerar según les interese, lo que sí que me gustaría señalar es la actitud de los representantes del PSOE.
Una de las características de la democracia es que posibilita la alternancia del poder y, por lo tanto, se supone que todos los que participan en elecciones democráticas respetan los resultados de las urnas, o lo que es lo mismo, se les presupone que deben tener la elegancia de que cuando los resultados no le son favorables no sólo admiten su derrota, sino que reconocen la victoria de los demás.
Esto es precisamente lo que no ha ocurrido en el PSOE, pues la vicepresidenta del Gobierno, Dña. Maria Teresa Fernández de la Vega, tan locuaz en otros momentos para defender al PSOE y atacar al PP desde su cargo de vicepresidenta, en la rueda de prensa de ayer, a las 20 horas, no sólo se escudó en que el Gobierno no hace valoraciones, sino que incluso le resultaba tan incomoda la pregunta respecto a la valoración de los resultados del PP, que se le trababa la lengua a la hora de contestar y, por descontado, no fue capaz de reconocer que el PP había ganado y de felicitarle.
Pero si llamativa fue la actitud de Maria Teresa Fernández de la Vega, desconcertantes fueron los argumentos y la justificación de los resultados del PSOE por parte de su secretaria de Organización, Leire Pajín. Decir que la derrota ha sido debido a las circunstancias, o que todos los partidos que gobiernan en los distintos países europeos habían disminuido sus votos, o lo más llamativo, que los resultados eran razonablemente positivos, demuestra o que los resultados que a ella le pasaron no coinciden con los que los demás conocemos, o lo que es peor, que intenta que aquellos que sólo tienen al PSOE como fuente de información, crean algo que no se ajusta a la realidad.
Que sobre 12,5 millones de personas, que son prácticamente los votos recibidos entre el PP y el PSOE en estas elecciones, el PP le saque 600.000 votos al PSOE es, pese a que Leire Pajín también lo niegue, un dato que hace más que sospechar que los resultados de estas elecciones sí que suponen un cambio.
Otra cuestión sobre la que la secretaria de Organización del PSOE no debía estar bien informada es sobre los resultados en Francia y en Alemania, por no citar a Italia, pues estos países que también han sufrido circunstancias difíciles como España, resulta que sus electores han apoyado de manera muy significativa a los partidos en el Gobierno, todo lo contrario de lo que ha ocurrido en España.
Desde luego, si no se analizan las situaciones con objetividad, es prácticamente imposible conocer las causas y, por lo tanto, será prácticamente imposible hacer un buen diagnostico y planificar unas adecuadas medidas para corregir la actual situación que desde luego no le ha sido nada favorable al PSOE.
Pero dentro del análisis de los signos, una de las cuestiones que ha llamado la atención es que Rodríguez Zapatero ni como presidente del Gobierno, ni como secretario General del PSOE, haya hecho una comparecencia pública en la que nos haya transmitido sus puntos de vista. ¿Creen que esa actitud sería la misma si en vez de conseguir 23 europarlamentarios el PP y 21 el PSOE, hubiera sido al revés?.
Por ultimo, resaltar las grandes diferencias entre el PP y el PSOE en la Comunidad de Madrid y en la Comunidad Valenciana, prácticamente 15 puntos en ambos casos, y la gran remontada del PP en Castilla-La Mancha, donde en 2004 apenas le sacó 4 puntos al PSOE y en estas elecciones le ha sacado más de 10.
Estos resultados pueden representar un futuro bastante dudoso para los relativamente nuevos secretarios generales del PSOE en esas comunidades.
Por fin, hoy a las 10:00 h. y durante 45 minutos, el President de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, se ha personado con su abogado, para contestar a las preguntas que como imputado le han realizado el Juez Instructor y las Fiscales de la sala de lo civil y lo penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, con relación al caso Gürtel.
Desde que el pasado febrero conocimos la imputación del President de la Generalitat Valenciana en el caso Gürtel, pese al secreto del sumario, hemos asistido a un auténtico juicio paralelo promovido por aquellos que piensan que pueden sacar beneficio político de esta situación y sustentado por diversos medios de comunicación.
La imputación del President de la Generalitat tiene repercusión en dos campos distintos, aunque si se quiere complementarios, como son el judicial y el político, y como da la impresión que en el campo judicial no se están desarrollando los acontecimientos como algunos desearían, aquellos que promovieron y sustentaron el juicio paralelo intentan alargar la situación lo más posible con el único y exclusivo fin de seguir creando una sombra de duda respecto al comportamiento y honorabilidad del President de la Generalitat Valenciana.
Los réditos políticos que al final se consigan de toda esta situación, cada vez parecen más lejanos pues ni se ha conseguido que la dirección nacional del PP presente la más mínima duda ni fisura respecto al respaldo a Francisco Camps, ni tampoco se ha conseguido que en la Comunidad Valenciana, las bases y dirigentes del PP transmitan dudas o preocupación respecto al comportamiento del President de la Generalitat.
Hay que reconocer que el cambio de estrategia política que el President Camps está desarrollando desde hace una semana respecto a su visibilidad al frente del proyecto del PP en la Comunidad Valenciana ha dado un giro radical a esa situación de aislamiento y de inactividad que sus enemigos políticos le achacaban.
Su participación en los últimos actos oficiales y la misma puesta en escena de su llegada y salida al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana en la que le esperaban sus tres Vicepresidentes y la Alcaldesa de Valencia, demuestra hasta qué punto el President Camps y el PP de la Comunidad Valenciana se han quitado de encima determinados complejos y han sido capaces de demostrar, a quién lo quiera ver, que no están dispuestos a permitir que se aprovechen políticamente de una situación que judicialmente da la impresión que se va a quedar en nada.
Con relación a la situación judicial es importante señalar, aunque algunos medios hayan tratado de que percibamos que no es así, que el President Camps tiene motivos, tal y como ha asegurado, para estar muy satisfecho y contento tras su declaración, pues en la misma ha quedado bien claro que de lo único sobre lo que se le está investigando es sobre su posible implicación en delitos de cohecho de acuerdo con el artículo 426 y no con relación a ninguna trama de corrupción en el PP como algún medio está intentando que creamos.
También es importante señalar que aunque algunos medios intentan confundir a la opinión pública, diciendo que el Juez de Valencia mantiene la imputación a Camps, lo que realmente ocurre es que la imputación se tiene que mantener mientras el proceso esté abierto y éste no se puede cerrar hasta que no declaren todos los testigos que están citados, lo cual ocurrirá durante como mínimo varios días.
La noticia habría sido si el juez, tras la declaración le hubiera encerrado provisionalmente en la cárcel, o le hubiera pedido una fianza para dejarlo en libertad o le hubiera abierto imputación por otros cargos, cuestiones estas que no han ocurrido y, que sin embargo algunos medios se han preocupado muy mucho de que bajo ningún concepto los ciudadanos puedan percibir que los posibles indicios que permitían mantener la imputación, son tan débiles que es muy posible que finalmente se archive el proceso, mucho antes de lo que algunos hubieran querido.
En apenas 48 horas hemos podido ver, oír y leer, todo tipo de opiniones respecto a la intervención del Gobierno en la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha.
Como siempre ocurre en estos casos, las opiniones son favorables o desfavorables, según se sienta, el que las emite, más o menos identificado con la línea ideológica del Gobierno.
Una cuestión me ha llamado la atención y es la tibieza, por no decir prácticamente la inexistencia, de la demanda de responsabilidades al órgano de dirección de la citada Caja.
Lo normal será que antes o después traten de centrar las culpas del desajuste económico en los profesionales de la entidad, pero creo que por lo menos sino todo el mundo, muchos saben, que desgraciadamente para ellos, los altos ejecutivos de todas las entidades financieras, pero especialmente de las Cajas de Ahorro, dependen de las decisiones del consejo de administración que, en el caso de las Cajas, están ahí por designación de los partidos políticos, que son los que en ultima instancia los nombran.
Emilio Botín, presidente del Santander, ya dijo, sin ningún tapujo, que parte del problema de la crisis financiera venía motivado porque al frente de las mismas no estaban auténticos banqueros, y yo añadiría que, además, en muchas ocasiones lo que ocurre es que al frente de muchas entidades financieras lo que hay son políticos metidos a banqueros.
Es muy curioso que los responsables políticos de la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha digan que la culpa de lo que ha ocurrido es del PP, que lleva tiempo desestabilizando la Caja, hasta el punto que obligó a dimitir a sus consejeros. ¿Nos estamos volviendo todos locos? ¿O es que nos toman por tontos?.
Ahora resulta que en una Caja, en la cual los consejeros nombrados por el PP están en minoría, es decir, no mandan, sólo sirven para cobrar unas dietas y justificar una pluralidad, son los responsables de la desestabilización por no haber querido aprobar unas cuentas, resultado de la concesión de préstamos y la participación en proyectos por motivaciones exclusivamente políticas.
No soy partidario de las dimisiones al buen tun tun, o por despecho, pero desde luego sí que creo que cuando uno se da cuenta que algo va mal y trata de aportar soluciones y no le hacen caso, lo que éticamente se debe de hacer es dimitir, para, por una parte, quitarle la coartada de que están apoyando y, por otra, evitar cualquier tipo de responsabilidad en una situación que ves que, tarde o temprano, va a ser problemática.
Más les valdría a los responsables políticos que están al frente de la CCM explicar a todos los españoles, pero sobre todo, a los ciudadanos de su autonomía, qué han hecho con el dinero que éstos les han confiado.
Mientras las Cajas de Ahorro en vez de ser entidades financieras, sean instrumentos en manos de los partidos políticos que gobiernan cada autonomía, difícilmente se podrá tener confianza en la gestión que los profesionales realizan de acuerdo con las instrucciones que los consejos les transmiten.
Que el panorama político en España no es el mismo tras las elecciones vascas y gallegas, se está poniendo de manifiesto cada día un poco más.
El hecho de que el PSOE haya perdido el Gobierno de Galicia, ha sido una bocanada de aire para el PP no sólo en Galicia, sino en toda España. El respaldo conseguido por el PP en las urnas en Galicia, le ha dado esa seguridad que a Rajoy le faltaba y, por lo tanto, ha empezado a actuar como un partido en la oposición que cree que tiene muchas posibilidades de conseguir el poder.
Otro análisis distinto, pero complementario al anterior, es el que se deduce de los resultados en el País Vasco.
Quizás lo ideal para Rodríguez Zapatero hubiera sido que el PSE hubiera obtenido los magníficos resultados que ha obtenido, pero que ni con la ayuda del PP y la UPyD juntos, hubiera alcanzado la mayoría absoluta. Por desgracia para Rodríguez Zapatero, los resultados de las elecciones no siempre son los que uno quiere, y se ha visto obligado a desalojar al PNV del Gobierno en el País Vasco, con lo que eso le representa de perder los apoyos de ese partido en el Congreso de los Diputados en Madrid.
Como se está constatando día a día, la buena estrella del Gobierno de Rodríguez Zapatero, está empezando a declinar, pues ya no es solamente que unas elecciones autonómicas no le hayan sido todo lo favorables que él quisiera, sino que a la crisis económica se está sumando lo peor que le puede ocurrir a un Gobierno, y es que los ciudadanos pierdan la confianza en sus propuestas y acciones de Gobierno.
Si miramos con detenimiento, veremos como cada vez son más los medios de comunicación que están evolucionando de aplaudir hasta con las orejas, las ideas y ocurrencias del Gobierno del PSOE, a empezar a criticar la ineficacia de muchos ministros y a no perdonar las repetidas meteduras de pata.
Si alguien piensa que los medios de comunicación no tienen una influencia fundamental en las decisiones finales a la hora de votar, están bastante equivocados, pues aunque España sigue siendo un país en el que se lee poco, cada día esto es menos cierto y hay bastantes personas que quieren estar informadas no sólo del hecho, sino de la explicación y valoración de por qué ha ocurrido, antes de decidir si están a favor o en contra de quien toma la decisión.
En política siempre se ha dicho que lo importante son las tendencias, es decir, que mientras un partido vaya aumentando en cada elección su respaldo electoral, cada día tiene más posibilidades de gobernar, mientras que si los partidos empiezan a perder, aunque sean muy pocos votos, en cada elección, tiene que medir muy bien cuándo convocar las siguientes para que esa sangría de votos no llegue nunca a hacerle perder el poder.
Hasta las elecciones vascas y gallegas la tendencia del PSOE era ascendente y la del PP, aunque ligera, seguía siendo descendente, pero a partir del 1 de marzo de 2009 da la impresión de que las tendencias se han invertido.
Hasta ahora, las elecciones europeas no tenían otra utilidad que la de colocar a más o menos personas de cada partido como parlamentarios europeos y, por lo tanto, la participación en las mismas era francamente escasa, pero las elecciones europeas del 7 de junio de 2009, son distintas.
En primer lugar, los ciudadanos están empezando a darse cuenta que lo de Europa no es una entelequia de los políticos, sino que muchas de sus decisiones les están afectando de manera directa y, como estamos sumidos en una terrible crisis económica, son muchos los que empiezan a pensar que quizás no sea tan inútil el Parlamento Europeo y, por lo tanto, merece la pena ir a votar a los suyos.
En segundo lugar y quizás más importante que el anterior, es el espíritu revanchista que ha impregnado a muchos votantes. Da la impresión de que para una parte, quizás no muy grande pero si representativa, de la sociedad, demostrarle a Rodríguez Zapatero que ya no cuenta con el apoyo mayoritario, ni en el Congreso, ni entre la ciudadanía, es importante.
Si el 7 de junio la participación en la votación alcanza el 50% y el PP le saca más de 500.000 votos al PSOE, se demostrará que realmente se ha invertido la tendencia, lo cual quiere decir que cada día la diferencia a favor del PP será mayor.
Estoy seguro que si esto ocurre, los asesores de Rodríguez Zapatero, más allá del análisis de una posible moción de censura, le aconsejarán que adelante las elecciones, pues cada día que pase el número de votos del PP aumentará y los del PSOE disminuirán.

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